Ejército tiene su primera mujer piloto al mando

Revista Al Aire

El vuelo solo se ha convertido en una tradición para todos los aviadores en el mundo, siendo esta la forma en que se le entrega el título de comandante y lo convierte en la persona responsable de mantener la integridad física de su tripulación y pasajeros.

La capitán Íngrid Arango Calderón fue en el año 2014 la primera mujer piloto del Ejército Nacional en el avión BeechCraft King Air.

Hoy se convirtió en la primera piloto al mando en la Aviación del Ejército, continuando así su carrera y asumiendo mayores responsabilidades en el vuelo. Ella es, junto con su aeronave, apoyo a la misión institucional.

Para alcanzar este logro se debe cumplir un primer requisito de haber volado al menos 1200 horas. Luego, su nombre es propuesto por un instructor para ser futuro piloto al mando, en donde un comité se reúne para verificar que haya cumplido las condiciones exigidas.

Tras haber pasado esa fase y haber sido aceptada por el comité, inicia el curso de PAM (Piloto al Mando) en el Batallón de Entrenamiento de la Aviación del Ejército, en el Campo Aéreo de Tolemaida.

Allí debe ser sobresaliente en las materias académicas, para luego pasar a ser evaluada por el instructor y cumplir las horas de vuelo de seguridad.

Finalmente, luego de ese proceso, puede ser promovido como piloto al mando en su equipo de vuelo, como es el caso de la capitán Íngrid Arango Calderón.

Aunque sus comienzos en la Aviación del Ejército fueron en el avión BeechCraft King Air, en el 2019, la oficial fue calificada en el equipo Grand Caravan para continuar con su proceso, equipo de vuelo que le dio la oportunidad de ser hoy piloto al mando, pues es el avión que por su versatilidad y características es más operacional, llegando a los lugares más lejanos del país.

La Capitán Arango sigue comprometida con su labor, siendo la primera mujer piloto y piloto al mando. Su ejemplo para las otras mujeres del Ejército Nacional como profesional y mujer militar dan la guía para que puedan seguir ocupando espacios y aceptando retos que con su profesionalismo y capacidades desempeñan de manera idónea.